Presentación

Este blog está realizado con el objetivo de divulgar conocimientos sobre filosofía, ciencia, sociedad, política y espiritualidad en un intento de unir estas disciplinas que en la actualidad se estudian por separado. Continuar leyendo la presentación

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miércoles, 20 de agosto de 2014

El Libermaxismo, la nueva ideología política


Bueno, me he cansado de estar en la ambigüedad entre el liberalismo y el comunismo. En nuestra sociedad la gente necesita de etiquetas, adoptar ideologías prefabricadas por gente hace muchos años, y declararse de izquierdas, de derechas, liberal, o socialista. En este post voy a unir de una vez por todas el liberalismo puro con la lucha de clases marxista, porque aunque nadie sea capaz de pensar más allá de los simples clichés y etiquetas, las dos ideologías políticas tienen cosas en común, y las dos están en contra del sistema corrupto actual. La unión hace la fuerza, y no se va a poder cambiar el sistema hasta que estas dos corrientes encuentren la manera de juntar esfuerzos para derrocar al sistema bancario-estatal-corporativo que nos gobierna, nos roba, y nos priva de libertad.

Lo primero que hay que hacer es definir los términos, porque a menudo los malentedidos radican en el lenguaje. Primero voy a definir los conceptos que se usan en el mundo de la política:

Neoliberalismo: Política reaccionaria iniciada en los años ochenta por Ronald Reagan y Margaret Thatcher. Se basa en la defensa del libre mercado pero con un fuerte gasto militar y el privilegio de la banca en la creación del dinero, que se encuentra más allá del libre mercado, incluso del estado. Acostumbran a defender la moral cristiana.

Socialdemocracia: Defensa tanto del libre mercado como del privilegio de la banca, pero defienden que el estado tiene que proveer de manera gratuita ciertos servicios como son la educación, la sanidad, transporte... los recursos para el gasto público necesario en teoría se obtendrían con el aumento de impuestos a la clase rica, pero en la práctica se obtienen con créditos a la banca con interés. En teoría defienden la laicidad del estado, aunque en la práctica esto se convierte en un tipo de creencia materialista, quizás heredada del materialismo dialéctico de Marx. Al ser la educación controlada por el poder del estado, no se enseña a respetar ni la libertad ni el libre albedrío, y no hay alternativa posible. 

Capitalismo: Alternancia entre Neoliberalismo y Socialdemocracia, cada cuatro u ocho años en un teatro mediático del nivel intelectual de un niño de siete llamado Democracia. La banca controla tanto a los medios de comunicación como a los partidos Neoliberales y Socialdemócratas, así que no llega al votante la información sobre otras alternativas reales al sistema.

Las alternativas reales que suponen un cambio son precisamente el comunismo y el liberalismo extremo.

Comunismo: tiene el inconveniente que el estado pasa a controlarlo todo. En teoría las necesidades básicas de la población se pueden cubrir, pero se suprime la libertad como pequeño hándicap sin importancia, y siguiendo con la dialéctica marxista, surge una nueva clase parasitaria del poder que se llama Partido Comunista. Nunca se ha podido llegar al fin de las clases sociales o de la historia, como había pronosticado erróneamente Marx...

Libertarianismo: sólo con presencia en los países con fuerte tradición liberal(Inglaterra y Estados Unidos), defienden una casi anarquía con un estado en mínimas funciones(minarquía). La educación y la sanidad la pagan los individuos, los impuestos son mínimos, nula burocracia, y defensa a ultranza de la libertad individual. Defienden el libre mercado incluso en la creación del dinero, lo que inhabilitaría el monopolio bancario actual junto con sus privilegios. Para que nos entendamos, esto significa que tú como ciudadano podrías pagar con yenes aquí en España, con rublos, garbanzos, participaciones en empresas, fichas de dominó... Eliminar el Banco Central obligaría a los bancos a jugar con las reglas del libre mercado en vez de funcionar como parásitos que cobran del contribuyente. El pequeño inconveniente de la política libertariana tal y como está planteada hoy en día, es que si llegan al poder, dejarían de una tacada a más de la mitad de la población sin los servicios básicos que les permite la subsistencia, lo que no solo no va a suceder porque las clases bajas no son tan imbéciles como para votarlos, sino que si por aquella casualidad de la vida llegasen al poder, inmediatamente se originaría una revuelta social. Defienden la libertad también en el consumo de drogas, abogando por la legalización del comercio con cualquier sustancia: cocaína, heroína, crack, DMT, LSD...

Ahora vamos a realizar una pirueta intelectual y vamos a unir Comunismo con Libertariansimo. Lo voy a llamar libermaxismo.

Libermaxismo: La finalidad del libermaxismo es llegar al fin de la lucha de clases con un programa diseñado para conseguir al cabo de pocos años la minarquía que defienden los libertarios, pero con un poco de suavidad y una reestructuración previa de la riqueza(ojo, no confundir con capital, ya he comentado que ya no hay exclusividad en la concepción del medio de intercambio o dinero). Para el libermaxismo, la primera medida a tomar al llegar al poder sería el cierre de los Bancos Centrales.

Esto provocaría la quiebra masiva de bancos, corralitos como el de Argentina de hace unos años, así que la población tendría que prepararse para funcionar con intercambio de bienes o servicios hasta que las aguas de los bancos se calmasen un poco y pudiesen hacer frente a la nueva manera de funcionar más justa y digna para el ciudadano.

Liberalización de todos los servicios públicos, pero con una diferencia respecto las liberalizaciones que acostumbran a realizar los neoliberales. En vez de dar la empresa pública al compañero de pupitre del presidente, se daría a los trabajadores mediante participaciones en ella según el cargo que ocupen, responsabilidad, o antigüedad. La tierra es de quien la trabaja, como defendían los comunistas hace siglos. Una parte de los hospitales y las escuelas que en la actualidad son de propiedad pública se entregaría en forma de participaciones a los ciudadanos empadronados según proximidad o área de influencia. Los servicios básicos como la educación o la sanidad tendrían de esta manera que competir para vender sus servicios en el libre mercado. Terminaríamos así de una tacada con la doctrinalización en la enseñanza y con los beneficios de la industria farmacéutica, pues dejarían de estar pagados a fondo perdido por el sistema público corrupto actual, y tendrían que competir con la visión alternativa tanto de la educación como de la salud humana, que en la actualidad quedan fuera del sistema. La elección de un método u otro radicaría en el consumidor y en la conciencia o creencia de cada uno.

Evidentemente que se defiende la propiedad privada. La negación del concepto de propiedad es una utopía que ha llevado las bonitas teorías marxistas hasta el autoritarismo stalinista sin ningún respeto por la diferencia ni el individuo. La propiedad otorga responsabilidad, algo que evidentemente se pierde cuando manejas el llamado “dinero público”, que se ha demostrado que siempre termina en los bolsillos de los “amiguetes del gobierno de turno”. Las cooperativas evidentemente que pueden existir en este sistema, cada una según los estatutos que decidan sus miembros en su ejercicio de la libertad y la propiedad.

La finalidad del gobierno, una vez realizada la transición, será velar contra los monopolios y mantener unas leyes simples y entenedoras en defensa de la integridad física, la libertad, la libre asociación, y la propiedad de los ciudadanos.

Se eliminarían los impuestos IVA e IRPF. El estado reducido en funciones se mantendría con las herencias(impuesto de sucesiones). Habrá que ganar dinero para vivir, no para morir...

Cierre del espacio radioeléctrico. A parte del peligro para la salud que supone la saturación de ondas electromagnéticas actual, éstas se han usado en el siglo XX para monopolizar, orientar, y/o guiar la opinión publica a través de la radio y la televisión con técnicas goebbelianas(nazis). Con la tecnología informática y la fibra óptica se evitan las radiaciones electromagnéticas, y permiten la bidireccionalidad de la información, un hecho que per se democratiza, descentraliza la cultura favoreciendo el diálogo y la interacción entre los ciudadanos.

Evidentemente que la ideología política del libermaxismo es internacionalista y no racista. Los estados libermaxistas pomoverán la libertad y el respeto hacia los demás estados aunque todavía sean capitalistas.

En el siguiente vídeo vemos al libertario americano Ron Paul argumentando y exigiendo en el congreso el fin del Banco Central Americano(Reserva Federal).


Y aquí Natalie Cardone nos recuerda una de las víctimas del colonialismo Neoliberal americano.

 

El libermaxismo es la síntesis hegeliana que necesita la actualidad.


lunes, 27 de mayo de 2013

El nacimiento de una nueva religión V: La Estadística

Es curioso de ver la veneración que las ciencias actuales hacen a la estadística. Evidentemente, la estadística, aunque se pueda estudiar con formulas matemáticas, no tiene nada que ver con las ciencias exactas. De hecho, se usa para dar una aproximación racionalizante a una multitud de datos incomprensibles para la mente racional. Y no olvidemos tampoco que los propios datos a los que les aplicamos las herramientas estadísticas son datos condicionados por nuestra concepción previa de los fenómenos, es decir, aquellos datos que nosotros consideramos importantes a priori en la observación del fenómeno que queremos estudiar, seamos conscientes o no de este hecho, ya que nuestra “concepción” de la realidad también opera a nivel inconsciente. Los fenómenos, por definición, tendrán mil caras, algunas medibles fácilmente por la tecnología actual, otras difíciles de medir o que se podrán medir parcialmente, y otras que quizás ni sabíamos que existían en el momento de empezar a estudiar el fenómeno. Cualquier estudio serio tiene que empezar por saber en qué partes fundamentales condicionantes se divide el fenómeno, o tipos, en palabras de Menger. Esto ya de entrada es un estudio teórico o especulativo, no experimental. El primer paso para entender lo que se quiera entender es un análisis conceptual abstracto, y hay que tener claro este punto, pues lo estaremos realizando sí o sí, seamos conscientes o no de ello. Por tanto, es mejor aceptarlo y analizar primero sobre qué concepción de la realidad estamos partiendo, pues de esta manera podremos identificar mejor los fallos en la teoría en caso de que estos se produzcan una vez aquella se haya desarrollado. 

Como se sabe ya de forma tajante, requeteprobada y aceptada en la física cuántica, el observador influye en los resultados de los experimentos, no existiendo el fenómeno real objetivo, sino que el observador condiciona al mismo tiempo los resultados según la manera en que el estudioso se acerca al fenómeno. La estadística nos ofrece la tentadora apariencia de una comprensión del fenómeno mediante palabras llamativas que impresionan a los afanosos del conocimiento objetivo. Porcentajes, probabilidades, distribuciones, y medianas engañan a la mente e impiden hacerse preguntas que traspasen las concepciones previas del fenómeno, omitiendo posibles variables o tipos que no se habían tenido en cuenta en la primera observación, o de las Dimensiones Superiores que puedan influenciarlo.

La estadística es una aproximación, como he dicho, que puede no tener nada que ver con las leyes que mueven los fenómenos que se observan. La biología, la economía, y la sociología la usan como una herramienta fundamental en sus cálculos y predicciones... y en la Crisis Económica Mundial actual nos encontramos...  ¿Cuántos miles de licenciados en Economía salen cada año recién fresquitos de nuestras preciadas universidades, para que luego resulte que sus magníficas formulas estadísticas no nos puedan ayudar en nada a mejorar la economía de nuestra sociedad?

Esto es una declaración de principios. Para analizar con detalle la nueva creencia en la estadística tendría que estudiar más en detalle casos prácticos aplicados en economía, biología, psicología y sociología. Pero yo ya tengo clarísimo que la estadística es una herramienta no válida como sustituto absoluto al análisis teórico de los fenómenos universales. 

Y como decía Menger en el año 1883...

La investigación de tipos y de las típicas relaciones del fenómeno es de una significancia verdaderamente inmesurable para la vida humana, de no menos significación que el conocimiento del fenómeno concreto. Sin el conocimiento de las formas empíricas, no podemos comprender las miríadas del fenómeno que nos envuelve, ni de clasificarlo en nuestras mentes; ésta es la presuposición para un conocimiento más comprensivo del mundo real. Sin el conocimiento de las típicas relaciones nosotros estamos privados no sólo de la comprensión más profunda del mundo real, como mostraremos más adelante, sino también, como se puede ver fácilmente, de todo conocimiento que traspase la inmediata observación, i.e., de cualquier predicción o control sobre las cosas. Toda la predicción humana y, indirectamente, toda la arbitrariedad moldeante de las cosas está condicionada por aquel conocimiento que nosotros previamente hemos llamado general.

Menger, Investigaciones sobre el método en las ciencias sociales. Libro Uno, página 36.


lunes, 19 de noviembre de 2012

Los doctos


Menger es uno de esos sabios de los cuales es interesante saber sobre su vida, a la par que sobre su obra. Menger trabajó de periodista una vez doctorado, haciendo boletines sobre el estado del mercado. Aquella larga labor de investigación en la calle(un sitio en el que raramente encontramos académicos) observando cómo se formaban los precios de las mercancías, le hizo dudar de las teorías oficiales, pues se dio cuenta que los hombres de negocios preferían sus métodos prácticos para fijar los precios, antes que las teorías académicas tradicionales. En 1871 publica Principios de economía política. En él, argumenta su tesis del valor subjetivo de las cosas, independientemente de lo que haya costado su anterior producción. Menger entonces choca frontalmente con la corriente que predominaba por aquel entonces en los territorios de habla alemana, la Escuela Historicista, que reniega de la validez de los postulados teóricos de Menger, pues los historicistas sólo tienen en cuenta la observación del pasado histórico o estadístico, negando la validez de cualquier especulación teórica. Entonces se establecen una serie de discusiones académicas muy duras con el representante de la escuela alemana historicista, Schmoller, que gozaba de mayor prestigio. El resultado fue que Menger se quedaría solo defendiendo sus posturas, y se encuentra con una dura lucha dialéctica que le lleva al ostracismo en Alemania. Schmoller llega a decir cosas como que Menger no está capacitado para enseñar, e incluso le devuelve una publicación que aquél le envió a modo explicativo, añadiendo que ni tan siquiera había perdido el tiempo para leerla. Y entonces pasan aquellas cosas mágicas que suceden sólo de vez en cuando en la historia, de manos de hombres capacitadísimos que tienen que luchar contra unas opiniones que prevalecen en un momento dado. Menger se da cuenta de que sus teorías no son aceptadas por sus contemporáneos, no porque éstas sean erróneas, sino porque no se ha podido llegar a entender ni tan solo el método que había usado él para poder llegar a estas conclusiones. Entonces sigue investigando, pero esta vez en el campo de la filosofía, sobre la manera en que el ser humano puede llegar al obtener conocimiento de la llamada realidad. Estudia filosofía de la ciencia. Y después de ocho años, publica sus Investigaciones sobre el método. Y...¡SORPRESA! ...el tío lo rompe.

Ahora empiezan a permear sus ideas que formaron la Escuela Austriaca de Economía, aunque sus investigaciones sobre el método todavía quedan lejos de aceptarse. Menger incluso se negó a reeditar su Principios de economía política porque sabía la razón de que no se comprendiera, y estuvo dedicado los últimos años de su vida preparando una revisión completa que incluyera tanto los Principios, como el Método. Quizás se propuso un objetivo demasiado ambicioso, pues no pudo terminarlo, y aquel esfuerzo lamentablemente sólo quedó en forma de una serie de notas manuscritas desordenadas que ni su hijo pudo ordenar. Aquél sólo pudo publicar algo sobre la parte referente a la economía.

El Método de Menger supone una revolución de 360º sobre la manera en que a día de hoy los humanos, entendemos tanto a la ciencia así como el conocimiento. La incomprensión de sus contemporáneos académicos le hizo ir a estudiar la base, los fundamentos sobre los que se asientan los conocimientos que llamamos científicos. Y se dio cuenta del hecho de que las universidades, los centros académicos, están nada más y nada menos que en terreno resbaladizo, asentados en una serie de inercias y aceptaciones heredadas por tradición, que muy poca gente se atreve, desde los mismos centros académicos, a poner en duda. ¿Los doctores y catedráticos aman demasiado su posición social o sillón como para ponerse a pensar? ¿Qué sentido tienen las universidades hoy en día si no se alienta el espíritu crítico?

Aunque sólo tengamos unas meras trazas del método que nos legó Menger, después de más de cien años de su publicación, misteriosamente cobra vida de nuevo, y no sólo es válido para la economía, como ha demostrado la Escuela Austriaca de Economía, que predijo la crisis actual ante la indiferencia de los economistas oficiales, sino que también sirve para replantear el llamado método hipotético-deductivo para otras ciencias como serían la biología, la sicología, la sociología, la medicina, y no digo la física ni la química ni las matemáticas porque el método de Menger ya se aplicaba en ellas de forma espontánea o involuntaria.    

A Nietzsche le pasó algo similar. Era un notable doctor de filología clásica en la Universidad, y le da por publicar El nacimiento de la tragedia. Evidentemente, ninguno de sus compañeros de docencia entiende una mierda de aquello sobre lo que el bueno de Friedrich está hablando, e incluso le llegan a decir: Nietzsche ha dejado de ser un docto. A lo que él replica en su libro Así habló Zaratustra, en el capítulo sobre los “doctos”:

Mientras yo yacía dormido en el suelo vino una oveja a pacer de la corona de hiedra de mi cabeza, - pació y dijo: «Zaratustra ha dejado de ser un docto». Así dijo, y se marchó hinchada y orgullosa. Me lo ha contado un niño. Me gusta estar echado aquí donde los niños juegan, junto al muro agrietado, entre cardos y rojas amapolas. Todavía soy un docto para los niños, y también para los cardos y las rojas amapolas. Son inocentes, incluso en su maldad. Mas para las ovejas he dejado de serlo: así lo quiere mi destino - ¡bendito sea! Pues ésta es la verdad: he salido de la casa de los doctos: y además he dado un portazo
a mis espaldas. Durante demasiado tiempo mi alma estuvo sentada hambrienta a su mesa; yo no estoy adiestrado al conocer como ellos, que lo consideran un cascar nueces. Amo la libertad, y el aire sobre la tierra fresca; prefiero dormir sobre pieles de buey que sobre sus dignidades y respetabilidades. Yo soy demasiado ardiente y estoy demasiado quemado por pensamientos propios: a menudo me quedo sin aliento. Entonces tengo que salir al aire libre y alejarme de los cuartos llenos de polvo. Pero ellos están sentados, fríos, en la fría sombra: en todo quieren ser únicamente espectadores, y se guardan de sentarse allí donde el sol abrasa los escalones. Semejantes a quienes se paran en la calle y miran boquiabiertos a la gente que pasa: así aguardan también ellos y miran boquiabiertos a los pensamientos que otros han pensado. Si se los toca con las manos, levantan, sin quererlo, polvo a su alrededor, como si fueran sacos de harina; ¿pero quién adivinaría que su polvo procede del grano y de la amarilla delicia de los campos de estío? Cuando se las dan de sabios, sus pequeñas sentencias y verdades me hacen tiritar de frío: en su sabiduría hay a menudo un olor como si procediese de la ciénaga: y en verdad, ¡yo he oído croar en ella a la rana! Son hábiles, tienen dedos expertos: ¡qué quiere mi sencillez en medio de su complicación! De hilar y de anudar y de tejer entienden sus dedos: ¡así hacen los calcetines del espíritu! Son buenos relojes: ¡con tal de que se tenga cuidado de darles cuerda a tiempo! Entonces señalan la hora sin fallo y, al hacerlo, producen un discreto ruido. Trabajan igual que molinos y morteros: ¡basta con echarles nuestros cereales! – ellos saben moler bien el grano y convertirlo en polvo blanco. Se miran unos a otros los dedos y no se fían del mejor. Son hábiles en inventar astucias pequeñas, aguardan a aquellos cuya ciencia anda con pies tullidos, - aguardan igual que arañas. Siempre les he visto preparar veneno con cautela; y siempre, al hacerlo, se cubrían los dedos con guantes de cristal. También saben jugar con dados falsos; y los he encontrado jugando con tanto ardor que al hacerlo sudaban. Somos recíprocamente extraños, y sus virtudes repugnan a mi gusto aún más que sus falsedades y sus dados engañosos. Y cuando yo habitaba entre ellos habitaba por encima de ellos. Por esto se enojaron conmigo. No quieren siquiera oír decir que alguien camina por, encima de sus cabezas; y por ello colocaron maderas y tierra e inmundicias entre mí y sus cabezas. Así amortiguaron el sonido de mis pasos: y, hasta hoy, quienes peor me han oído han sido los más doctos de todos. Entre ellos y yo han colocado las faltas y debilidades de todos los hombres: - «techo falso» llaman a esto en sus casas. Mas, a pesar de todo, con mis pensamientos camino por encima de sus cabezas; y aun cuando yo quisiera caminar sobre mis propios errores, continuaría estando por encima de ellos y de sus cabezas. Pues los hombres no son iguales: así habla la justicia, ¡y lo que yo quiero, eso a ellos no les ha sido lícito quererlo!

Así habló Zaratustra

martes, 16 de octubre de 2012

La síntesis Hegeliana


Hice un parón en las artes marciales de unos siete años, pues por circunstancias de la vida mi mente estaba absorta en otras ocupaciones o quehaceres. Pero irremediablemente mi cuerpo y mi mente seguían pidiéndome que realizase algún tipo de actividad física. Probé en la universidad con el rugby, pero yo soy más bien bajito, y tener que impactar a la carrera con hombres que me doblaban en peso suponía un inconveniente a tener en cuenta. El rugby es un deporte increíblemente bonito, dónde se trabajan los valores de cooperación entre los compañeros de equipo, comunicación y entendimiento, dejando pero, siempre algún espacio libre para la hazaña individual. A diferencia del fútbol americano, aquí no se llevan cascos ni protecciones a modo de escudo. És tu cuerpo que absorbe exclusivamente los impactos en las escaramuzas que se producen a lo largo de la violenta búsqueda del  rico melón.

Considerando aquellos choques como perfectamente elásticos, que no lo eran, pues la temperatura de mi cuerpo subía después del impacto, y por aquello de la conservación de la cantidad de movimiento y de la energía, cuando el jugador del equipo contrario que venía hacia mí tenía el doble de peso que yo, y se movía a la misma velocidad pero en sentido opuesto, mi cuerpo, por el hecho enigmático de acatar sine qua non las leyes de la Física antes descritas, se veía consecuentemente catapultado hacia atrás a 1,6 periódico veces la velocidad que llevaba yo antes del impacto, mientras mi oponente tan sólo se veía reculando a un mísero 0,3 periódico de su velocidad inicial. La comprobación experimental de las antes citadas leyes de la naturaleza en mi propio organismo hicieron que paulatinamente, dejase el rugby.

Hoy en día, como en las demás épocas pasadas de la humanidad rige una ideología, una manera de ver el mundo. En el mundo académico, ésta se llama positivismo o cientifismo, que se caracteriza por pensar que la ciencia puede llegar a resolver todos los problemas de la humanidad, y propone un método de estudio de la llamada realidad, el empirismo, inductivismo o método científico, en el que sólo se considera válida la experiencia, a fin de llegar a dicho conocimiento. Los positivistas reniegan de la metafísica, e incluso defienden que la filosofía debe de dejar de preguntarse sobre ésta, y debe de servir exclusivamente a la Ciencia.

Olvidan a la metafísica, a las premisas a priori, a las suposiciones que no se puedan demostrar, pero ellos mismos, sin darse cuenta, son los creadores de la metafísica o creencia mas extendida hoy en día en nuestra sociedad: el creer que la ciencia puede llegar a conocer y solucionar todos los problemas humanos, únicamente usando el método hipotético-deductivo.

Éste método es el que se usa en investigación tanto en ciencias naturales como en ciencias sociales. Evidentemente, los resultados obtenidos con este método siempre dejan excepciones, porque la realidad que quieren estudiar es demasiado compleja para su método. Reniegan de las idealizaciones que son tan comunes en la física, que me han servido a mí para la exposición del impacto en un placaje de rugby, o en la química. ¿Qué decir también de las matemáticas, que se mueven enteramente en un mundo ideal, con suposiciones que no tienen porque corresponder a ninguna realidad?

Pero el positivismo que domina hoy en día las universidades reniega de estas idealizaciones, que son tan importantes para entender las leyes naturales o universales que subyacen misteriosamente a toda realidad visible y medible.

Carl Menger fue un economista austriaco de finales del S.XIX. A él se le atribuye ser el creador de una corriente de pensamiento económico : La Escuela Austriaca, de la que sus ponientes tuvieron que emigrar a los Estados Unidos bajo la persecución Nazi. Allí siguen con fuerza estas teorías, aunque de momento sólo son defendidas por grupos minoritarios en aquel país, como los Libertarios.

Carl Menger se revela también como filósofo de la ciencia con la publicación en 1883 del libro “Investigaciones en el método de las ciencias sociales con especial referencia a la economía”.  En este libro se pueden apreciar muchas perlas, y muestra que Menger tenía conocimiento de todos los grandes pensadores hasta la época: Platón, Aristóteles, Bacon, Kant, Locke, Smith, por decir sólo algunos.

Su aportación revolucionaria es reivindicar, no sólo para las ciencias naturales, sino también para las ciencias sociales, las anteriormente citadas idealizaciones, con el fin de poder llegar a entender las leyes universales infalibles que se ocultan a la simple observación directa de la llamada realidad.

El método Teórico Exacto, como lo llama Menger, consta de los siguientes pasos:
a)      Analizar la realidad tomando datos, estadísticas, leer la historia.
b)      Separar y clasificar esos datos en tipos o elementos universalmente tipificables
c)      Construir las premisas o suposiciones necesarias(causas) para que se genere el inevitable desenlace(efecto) 
d)      Desarrollar la teoría y dar con las leyes universales que subyacen.

Hay que decir que la teoría puede ser cierta con las previamente supuestas y necesarias premisas, aunque la dificultad de encontrar un caso en la realidad que las cumpla todas y en exclusividad, puede ser imposible. Recordad que en economía o en las ciencias sociales no estaríamos estudiando un choque elástico que se puede repetir cada cinco minutos, sino efectos que pueden tardar años en desarrollarse. Pero no por ello debemos de  dejar de considerar válidas dichas teorías cuando hay suficientes indicios de que sean ciertas.

En mi humilde opinión, siempre que sea posible hay que atenerse al racionalismo crítico que desarrollaría Popper mas tarde, el cual admite abiertamente que no existen verdades absolutas en la ciencia, sino que ésta es un conjunto de conocimientos que se van superando y refutando a lo largo del tiempo, avanzando lentamente pero con firmeza.

Las ciencias sociales han adquirido el método hipotético-deductivo de manera excluyente por la simple razón de la mayor complejidad que tienen respecto la física o la química. En física también encontramos teorías basadas exclusivamente en la acumulación de experiencias o estadísticas en los casos en que hasta la fecha ha sido imposible dilucidar las leyes que nos permiten predecir el fenómeno. Usamos en estos casos fórmulas matemáticas construidas con datos estadísticos, suponiendo que el fenómeno futuro seguirá con la tendencia anterior. Un ejemplo de este caso es la transmisión de calor.

Quizás por causa de la mayor complejidad, actualmente en el estudio de la economía solamente se usa el método hipotético-deductivo del que hacíamos referencia. Pero Menger usa en sus razonamientos, ya sea de manera consciente o inconsciente, el principio hermético de lo que es arriba es abajo, y afirma que no hay ninguna diferencia esencial entre las ciencias sociales, y las naturales o físicas, sino que ésta sería únicamente de grado. Así pues, ve completamente válido usar las idealizaciones exactas también en la economía que estudia él, pero no sólo en ella. También en la biología, en la sociología, la sicología, etc.

Según Menger, la comprensión teórica de cualquier fenómeno puede ser el resultado de una doble orientación, la empírica-realística y la exacta-teórica. Son dos orientaciones que se complementan, sin contradecirse.

Otro aspecto a tener en cuenta en sus planteamientos se tiene que entender en clave de su época, en la que el Romanticismo había dejado huella. El Romanticismo, como corriente de pensamiento y artística aparece en el SXIX como reacción al Clasicismo anterior que caracterizó la ilustración francesa del S.XVIII, el siglo de las luces.

Así pues, el culto a la razón que todavía coleaba de Descartes, desemboca en el Romanticismo, una corriente en la que predominan las formas orgánicas y espontáneas, los sentimientos en detrimento de la antes citada razón. De esta manera la Historia cumple con su dialéctica, y se va al polo opuesto, dando validez una vez más a las teorías dialécticas Hegelianas. Así, el nuevo movimiento artístico, filosófico, científico y político reúne lo mejor de las precedentes etapas de la humanidad, alcanzando ésta consecuentemente, un estadio superior de conocimiento y relación con su entorno(tesis, antítesis, síntesis). 

Unas breves trazas sobre el Romanticismo, que se caracteriza por:
Tener una conciencia del Yo como entidad autónoma dotada de cualidades variables e individuales como la fantasía y el sentimiento, que tienen más valor que la razón;
Por la primacía del Poeta como demiurgo o creador de su universo;
Por la defensa de la Libertad individual del hombre;
Y muestra una fascinación por la naturaleza en su estado salvaje y orgánico.

Menger arranca directamente de la concepción romántica de la realidad, y concibe la espontaneidad orgánica e irracional como origen primigenio de los estados, leyes, las lenguas y la economía, que se fundarían de forma involuntaria e inconsciente como consecuencia directa de la suma de las necesidades individuales de los hombres. Las leyes, en primera instancia se formarían para protegerse del despotismo o abusos de algunos. Aunque esto seria solamente en su estado inicial, como origen. A lo largo de generaciones, las leyes o normas de convivencia no escritas se irían asentando, y pasarían a formar una entidad externa a los individuos, que las perciben ahora como algo superior o divino, perdiendo la comprensión del origen interior de ellas. Entonces se crean las religiones o normas, que en éste paso de la historia humana, ya se crean de forma positiva: es decir, intencionada, no espontánea. Los gobernantes aprovechan el olvido original y, en muchos casos, legislan únicamente en función de sus intereses, con una nueva casta de legisladores que sirven a sus propósitos. Para Menger, entender y comprender éste origen natural, espontáneo o involuntario que se dio en los albores de la civilización como consecuencia de las necesidades de la mayoría de sus individuos, es crucial para poder legislar de forma efectiva, así como para poder aplicar las teorías científicas resultantes de dicho esfuerzo en la práctica política habitual. ¿Pero qué pasa cuando queremos estudiar una época en la que no hay registros históricos? Es decir, nos encontramos en la llamada prehistoria? Entonces el método empírico o estadístico se vuelve imposible. ¿Y por ello debemos dejar de investigar este ámbito de conocimiento? Claro que no. Pero las dificultades evidentes dejan en este caso únicamente el paso a la ciencia exacta o teórica.

Haciendo una analogía con la condición humana, sería lo mismo que afirmar el hecho de que hay que intentar comprenderse a uno mismo, mirar en tu interior e inconsciente para poder así tomar las decisiones correctas en la vida, que nos lleven a la anhelada felicidad que todos deseamos. Ésto que no se acostumbra a practicar mucho en nuestra sociedad actual sí que estaba pero, en el templo de Delfos de la Grecia Clásica, donde en sus puertas había la inscripción Conócete a ti mismo. Nada nuevo bajo el sol.  

Nuestro filósofo olvidado hace, en el siglo XIX la analogía de un estado con un ser vivo. En un ser vivo como una planta, por ejemplo, las células no son controladas de modo central y racional, sino que ellas mismas se organizan y distribuyen sus tareas en beneficio del máximo rendimiento del conjunto del organismo, repercutiendo así también en beneficio de cada una de las células que lo conforman. De forma espontánea o autónoma, no racional o impuesta. En el origen de los estados sucedería lo mismo, pero a un nivel superior de complejidad, evidentemente. Como bien definen ahora las teorías evolutivas, aquellas organizaciones orgánicas que no tienen éxito en adaptarse al entorno, o son ineficientes respecto a otras de más eficientes, dejan de existir.

Menger pero, no se queda ahí, y realiza la siguiente reflexión para el estudio de los organismos vivos, ya sean los animales, las plantas, o las organizaciones sociales a las que hacíamos referencia:

Las ciencias que estudian los organismos no pueden estudiarlos exclusivamente como una simple yuxtaposición de sus partes y órganos, sino que también se tienen que estudiar como lo que son, és decir, como a un Todo. Ya que los organismos se presentan a nosotros en cualquier caso como unidades, y sus funciones como manifestaciones vitales de los organismos en su totalidad, esto presenta un problema que tiene que ser resuelto por la interpretación exacta de la naturaleza y de las funciones de los organismos.

No hay que decir que la medicina actual no tiene en cuenta para nada esta concepción holística de los humanos, estudiando el hombre como si su cabeza no tuviese nada que ver con su físico, o con el entorno en el que está. Los problemas físicos no tienen absolutamente nada que ver con los psicológicos según la doctrina actual de la medicina. El concepto aristotélico de holismo se adecua perfectamente a la concepción orgánica de Menger.  

Para que se entienda en qué consiste aplicar la teoría exacta en las ciencias sociales, vamos a reproducir el mismo ejemplo que Menger utiliza en su Investigaciones.

El ejemplo corresponde al incremento de precio de un bien cuando aumenta su demanda.

Axiomas o proposiciones(tienen que cumplirse sine quanon para que se cumpla la ley):
  1. Que todos los sujetos económicos considerados persiguen proteger su interés económico de manera completa.
  2. Que en la formación del precio, los sujetos económicos que intervienen poseen conocimiento de su objetivo económico y de cuáles son las maneras para conseguirlo.
  3. Que conocen la situación económica.
  4. Que no hay ninguna fuerza externa cohercionando su libertad económica.

El cumplimiento de los cuatro casos anteriormente citados no hay que decir, supone un caso ideal muy alejado de nuestra realidad cotidiana. Pero en el caso hipotético de que se cumpliesen esos preceptos, y la demanda o necesidad de las personas o empresas por un bien aumentase, manteniéndose por otro lado igual su oferta en el mercado, entonces inevitablemente el precio de ese bien subiría de una forma cuantificable.

En la realidad, pero, se podría dar el caso que el precio de dicho bien se mantuviese igual, aunque si dejara de cumplirse cualquiera de los cuatro preceptos anteriores, la teoría no por eso dejaría de poseer la más absoluta validez.