Presentación

Este blog está realizado con el objetivo de divulgar conocimientos sobre filosofía, ciencia, sociedad, política y espiritualidad en un intento de unir estas disciplinas que en la actualidad se estudian por separado. Continuar leyendo la presentación

viernes, 29 de marzo de 2013

Desfocalizar 3


Otra forma de trabajar simultániamente los dos hemisferios del cerebro es a través del sexo. La forma de ser masculina, así de entrada impone una descarga física rápida hasta llegar al orgasmo, eyacular, y descansar. Pero hay muchas más maneras de entender el sexo.

El valor que tiene la filosofía de Nietzsche para el mundo occidental actual es el de ser la única via posible para las sociedades que derivan de la represion a los sentidos y placeres(cristianismo y ascetismo) hacia un goce integrador y saludable del cuerpo. La Transmutación de Todos los Valores, como decía Nietzsche, el niño que crea, es el camino para que las personas del mundo occidental empiezen a disfrutar del sexo. Hay que remontarse hasta la Grecia presocrática o hasta las sociedades matriarcales de nuestra cultura occidental para encontrar el goce de la vida y los sentidos.

Sociedades matriarcales que en la India sobrevivieron hasta más tarde, y cuando el Islam entró en aquel territorio, se encontró con templos llenos de estatuas de hombres y mujeres haciendo el amor, cosa de lo mas natural del mundo, por otro lado. Evidentemente, los islamistas no tardaron en derribar la mayoría de ellas. Aquellas eran sociedades que practicaban sexo tántrico, y el culto a la feminidad. Y en los sitios sagrados, se veneraba la copulacion sexual. Ojo con el budismo y el hinduísmo que ha sobrevivido hasta ahora en la India actual, porque no tiene nada que ver con el Tantra. Estamos acostumbrados al ascetismo de los monjes budistas y al retirarse a las montañas para meditar, y alcanzar la iluminación, una iluminación únicamente reservada para hombres, no lo olvidemos. Evidentemente, en la sociedad postcristiana de los años sesenta, con el movimiento hippie, los jóvenes occidentales descontentos hacia la iglesia y las estructuras de gobierno miraron hacia ese tipo de budismo, sin darse cuenta de que era algo muy similar al cristianismo, aunque incorporaron el sexo como algo normal, junto con las sustáncias alucinógenas que canviaban la percepción de la realidad. Pero el sexo Tántrico no tiene nada que ver con orgías hippies

Para poder entender el sexo Tántrico hay que entender la relación entre los opuestos placer-dolor. Y darse cuenta que la insatisfacción de una excitación sexual en un momento determinado provoca dolor, no sólo eso, sinó que la vía para alcanzar un estado de consciencia búdica a través del sexo Tántrico pasa por aprender a controlar esta excitación sexual, no reprimiéndola, sinó haciendo equilibrios entre las sensaciones de placer y dolor que se van alternando a lo largo de una fuerte y prolongada excitación sexual. No hay que negar el dolor, y por consiguiente, la excitación sexual. Tampoco descargarla en un polvo rápido. Hay que jugar con él, comprender el dolor, soportarlo, para así indirectamante poder llegar a disfrutar infinitamente más, en una larga y revitalizadora sesión Tántrica.

¿Os acordáis de los opuestos ying-yang? El hombre jamás podrá alcanzar el orgasmo Tántrico o femenino hasta que no acepte la dualidad placer-dolor. Pero vivimos en una sociedad que requiere logros fáciles, el placer inmediato, y cada vez menos gente acepta la importancia del esfuerzo, la perseverancia, y la dedicación, principios básicos de cualquier desarrollo personal y humano. Y muchas veces, este paso previo a la consecucución de un objetivo o finalidad, ya sea un trabajo físico, estudiar una materia en la escuela, o el entreno en un deporte, no es agradable, y puede provocar dolor, desazón y sufrimiento. Pero luego vienen los frutos. En el sexo sucede exactamente lo mismo. No se trata de no pensar en la excitación sexual, sinó de comprenderla y controlarla, y disfrutarla, como también se puede llegar a disfrutar del estudio, de un entreno de deporte o del trabajo. Y para ello, hay que aprender a admirar y apreciar la belleza femenina por lo que es, belleza. Un regalo a nuestros sentidos. Hay que acariciar cada rincón del cuerpo de ella disfrutando, mirando por ella, para que retorne la excitación sexual. No se vale el sexo egoísta.

En una sociedad que está cambiando, las mujeres también tienen la obligación de cambiar. Hasta ahora estaban acostumbradas a hombres simples monodireccionales, que trabajaban exclusivamente con su hemisferio izquierdo racional del cerebro, siendo las emociones y el sexo su punto fuerte. Este tipo de hombre caía enseguida debajo de una sonrisa enigmática, una mirada cálida, o un cuerpo escultural. Pero el hombre que ha integrado el masculino y el femenino, no cae como una mosca ante estas trampas de mujer. El hombre evolucionado, lo que quiere y exige de una mujer es ternura, sinceridad y valentía para comprender la nueva situación. No un cuerpo escultural, para encontrarse al cabo de los años que no conoce a su mujer, y que ha estado utilizando al hombre usando su poder sexual femenino, que él no controlaba ni comprendía hasta ahora.

         

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